
Algunos hechos más o menos relevantes sucedidos estos últimos días(todo lo relevantes que puedan llegar a ser en una vida tranquila y anodina como la mía) me han hecho llegar a este punto donde es necesario parar, tomar aliento y practicar la autocrítica y la humildad, sobretodo la humildad...
Para ello voy a usar una cita de mi, nunca suficientemente admirado, escritor y activista de la Vida Real Ambrose Bierce .
De su obra (auténtico vademecum para citadores) El Diccionario del Diablo:
Calamidad: s. Recordatorio inequívoco y más que evidente de que los hechos de la vida no están a nuestras órdenes. Existen dos clases de calamidad: La desgracia propia, y la fortuna ajena.
Difícilmente se puede ser mas claro. Es por eso que quiero dar las gracias a mis amigos por su apoyo y paciencia al compartir mis pequeñas desgracias (Tsunamis de vaso de agua) Y a mis enemigos... Escribiré mil veces en un documento de Word: No envidiaré la fortuna ajena...No envidiaré la fortuna ajena...
Eso sí... También les digo a unos y a otros: Sigo cabalgando!!...
Posdata: No me resisto a citar otra definición de El Diccionario del Diablo:
Cita:s. Acto de repetir erróneamente las palabras ajenas. Las palabras erróneamente repetidas.